LA TARJETA FISCAL

La semana pasada, el Gobierno nacional determinó que todas las personas obligadas a expedir facturas deben utilizar una tarjeta fiscal como elemento de control a la evasión. Esta tarjeta fiscal es un dispositivo electrónico que se instala en el aparato terminal de punto de venta, ya sea una caja registradora o un computador. No es una tarjeta de crédito, aunque tiene un tamaño similar y consiste en una pequeña superficie llena de circuitos electrónicos que sirven para guardar información.

En las cajas registradoras que imprimen tiquetes, la tarjeta se coloca dentro de la máquina. De esta manera, almacena toda la información relacionada con valores acumulados de ventas, cantidad de transacciones, cantidad de cierres emitidos en las terminales y en general, la información de control que se imprime en las facturas o tiquetes de compra. Aunque las terminales de punto de venta (cuya sigla en inglés es POS) almacenan también esta información, la idea es confrontar estos datos con los de la tarjeta fiscal para detectar posibles fraudes.

En donde los comprobantes se manejan por computador, la tarjeta fiscal se conecta entre la Unidad Central de Procesamiento (CPU) y la impresora. La tarjeta cuenta con una memoria de seguridad que no puede ser borrada, sino consultada. Solamente el personal de la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) estará facultado para revisar esta información, por medio de informes generados desde la misma tarjeta.

Esta experiencia ya ha sido probada en México y Chile. Según el Gobierno, las tarjetas deberán estar instaladas antes del primero de agosto de este año. Cálculos preliminares estiman que el costo de la tarjeta fiscal estará cercano a los 80.000 pesos.

Información suministrada por NCR de Colombia